Sobre la conciencia y los límites de nuestra estructura cognitiva

Si @voyagerdos piensa mucho en el tiempo, yo pienso poco (pero frecuentemente) en la conciencia, que es, si realmente existe o es una ilusión —un Constructo falso— y cómo podemos estudiarla.

Y si bien me gustaría echarle la culpa del poco tiempo que dedico a pensar sobre la conciencia al inepto que tenemos como presidente (Por el tiempo invertido en los corajes que nos hace pasar casi a diario), la verdad es que al menos de eso no tienen la culpa López ni su cuarta transformación.

Una de las cosas que más me intriga, es saber si hemos llegado ya a la frontera de lo discernible electrofisiológica y anatómicamente, y necesitamos brincar hacia el siguiente campo, quizá la mecánica cuántica, para poder obtener respuestas sobre lo que desconocemos de la conciencia. Al respecto, los poetas y los filósofos nos llevan ventaja de varios siglos a los neurocientíficos, pero quizá cambiando nuestras herramientas, por fin les demos alcance y podamos esclarecer el asunto, algún día.

Cuando Aristóteles teorizó que el cerebro estaba hecho de flemas, y Descartes que estaba hecho de “la flama de espíritus animales” les faltaba mucho para poder entender que es una galaxia de neuronas, células interconectadas que hablan entre sí, y parece ser el asiento de la conciencia, lo que antiguamente se llamaba el alma.

Cuando Leeuwenhoek descubrió las pequeñas celdas, no disponía de las herramientas adecuadas para entender su funcionamiento.

Cuando Mary Wollstonecraft (la hija) imaginó que la corriente eléctrica podía recrear vida en tejido biológicamente excitable, carecía del conocimiento adecuado para entender las limitaciones de la electricidad.

Cuando Berger desarrolló la técnica de electroencefalografía (en su intento de leer los pensamientos de los pacientes) carecía de las herramientas adecuadas para adentrarse en la mente del ser humano.

Un tema común en los hitos de todos estos personajes, es que intentaban explicar sus hallazgos y resolver los problemas a los que se enfrentaban, con el conocimiento previo, que al momento de llegar a la frontera, era ya insuficiente, y sus herramientas no eran las adecuadas.

Quizá estamos en la frontera de lo que la electrofisiología y la neuro anatomía nos pueden ofrecer respecto al entendimiento de nuestro cerebro. Quizá, al igual que nuestros predecesores, tenemos el instinto de lo que sigue, la noción primaria vagamente acertada, pero estamos utilizando las herramientas inadecuadas, demasiado sencillas para obtener una respuesta demasiado compleja.

Quizá necesitamos comenzar a pensar cómo afecta la curvatura del espacio tiempo y el colapso de las funciones de onda al desarrollo de lo que parece ser la conciencia humana.

¿Necesitaremos entender mecánica cuántica y la teoría de la relatividad para finalmente discernir la conciencia? Yo que sé.

Y ya, me retiro a seguir pensando sobre la conciencia, la filosofía, la Neurofisiología y el colapso de la realidad subatómica al observarla.

Ya sé dónde está la salida.

No es necesario.

¡Que no, suéltenme, ya me voy!

¡No soy amigo de @aniquilante, ni siquiera lo conozco, si uso gorro de aluminio es porque se me ve bien!

 
0
Kudos
 
0
Kudos

Now read this

Porqué no es buena idea jugar con lo que no se comprende

En algún momento de esta semana, una periodista madrileña, Lucía El Asri, me entrevistó por teléfono, twitter y correo electrónico (así nos las gastamos los modernos) sobre una relativamente sencilla técnica de estimulación cerebral que... Continue →